contador de visitas
contador visitas Black and Yellow

Mi yo.

Desperté, pero no estaba en mi cama, la base sobre la que estaba acostado era mucho más blanda que mi colchón y temblaba demasiado. Me puse de pie y tardé en acostumbrarme a los temblores de la superficie ya que el más mínimo movimiento que hacía provocaba que todo a mi alrededor se agitara bruscamente.

Nunca había estado en ese lugar pero por alguna razón me sentía familiarizado y además cómodo, a pesar de no saber exactamente hacía donde me dirigía empecé a caminar.

Llegué a una habitación en donde había miles de pantallas, al ver lo que emitían me di cuenta de que estaba dentro de mi cabeza. Cada una de ellas repetía alguno de mis recuerdos, desde los más felices a los más tristes. Rápido busqué la sección que tuviera su nombre, no tardé en encontrarla ya que estaba escrito en unas letras enormes que parpadeaban en un sinfin de colores.

Pude notar en una pantalla aquella vez que la conocí de vista, otra en donde le dirigí la palabra por primera vez, nuestro primer beso, todos nuestros demás besos, la primera vez que dormimos juntos y también la última, nuestros bailes como tontos, nuestras conversaciones, sus malos chistes, sus golpes con cariño, mis golpes con cariño, todas esas borracheras a altas horas de la mañana, todos esos conciertos a los que fuimos, aquella vez que nos detuvo la policía, nuestro viaje.

Tomé valor para echar un vistazo a los recuerdos tristes, no pude. Quise borrar todos esos recuerdos pero decidí no hacerlo ya que al fin y al cabo formaban parte de nuestra historia al igual que los felices.

Salí de esa habitación y seguí caminando, esta vez pude ver mis neuronas. Me sorprendió el ver que eran de distintos colores, la mayoría eran de color azul y verde, aunque también había un buen número de color morado y unas pocas cafés. Había muchas que ya habían perdido la vida.

Antes de salir de mi interior había otro lugar que quería conocer, mi corazón.

A pesar de que la gente decía y repetía siempre que las heridas del corazón no existían yo vi una enorme en el mío que ni siquiera había hecho el intento de cicatrizar, así que pude entrar por ella.

Al entrar noté que cada una de sus paredes tenía el nombre de ella marcado de una manera que nunca pudieran ser borrados. Caí en cuenta de que mi corazón nunca iba a sanar.

To Tumblr, Love Pixel Union